Cómo tomar notas de BJJ que de verdad uses

Un diario de BJJ fracasa cuando se convierte en una transcripción de clases. Dos listas cortas, las posiciones que te están ganando y tu respuesta actual a cada una, hacen el trabajo con una fracción de la escritura y sí se releen.

Underhook · 30 de agosto de 2026

Gi Ghost, uno de los personajes de la app Underhook

Casi todo el mundo prueba un cuaderno de jiu-jitsu. Casi todo el mundo lo abandona sobre la quinta semana. El motivo es consistente: las notas se escriben y nunca se leen, así que escribirlas deja de compensar los quince minutos.

El arreglo no es más disciplina. Es escribir otra cosa.

Por qué fracasan las transcripciones de clase

Una transcripción se ve así: "Pase de knee cut. Paso 1, pegada cruzada. Paso 2, bajar la pierna. Paso 3...".

Tres problemas. Lleva mucho tiempo escribirla, es ilegible un mes después sin la memoria que la produjo, y está organizada por lo que enseñó el entrenador en vez de por lo que tú necesitas. Acabas con un registro cronológico del temario de un gimnasio, que no es tu temario.

También hay un problema de recuperación. Escribir una técnica no la hace disponible bajo presión. Solo lo parece, que es por qué olvidar entre clases necesita un sistema en vez de un registro.

Las dos listas

Sustituye el cuaderno por dos listas, las dos lo bastante cortas para caber en una página.

Lista uno: los problemas. De tres a cinco posiciones que ahora mismo te están ganando. Posiciones, no técnicas. "Me hacen knee cut y me quedo plano." "Me atasco bajo cien kilos con un crossface pesado." "Regalo la espalda escapando de la montada."

Lista dos: las respuestas. Para cada problema, una línea: la respuesta con la que te has comprometido ahora y la señal que la dispara. "Knee cut: espinilla cruzada y underhook, cuando su peso va hacia delante." No tres opciones. Una, hasta que funcione o quede claro que no.

Ese es el sistema entero. Cabe en una nota del móvil, cuesta dos minutos actualizarlo después de clase y, a diferencia de una transcripción, lo vas a abrir de verdad, porque es corto y va de ti.

La línea de después de clase

Los treinta segundos más valiosos de tu semana son los de justo después de entrenar, antes de la ducha.

Escribe una frase: qué posición te ganó y qué intentaste. Nada más. Ni técnica del día, ni filosofía.

Hazlo durante un mes y la lista de problemas se escribe sola, con tus palabras y con frecuencias incluidas. La posición que aparece ocho veces es tu temario para el siguiente bloque, y no has tenido que adivinar.

Convertir notas en práctica

Las notas solo ayudan si alimentan algo. Dos usos, los dos baratos.

Antes de clase, lee la lista de respuestas. Treinta segundos. Eso fija qué vas a buscar en las rondas, lo que convierte una sesión aleatoria en una sesión con una pregunta dentro.

Entre clases, corre los problemas como decisiones. Posición, comprométete con tu respuesta, comprueba. Unos segundos cada uno, casi todos los días. Eso convierte una nota escrita en práctica de recuperación, que es la parte que aparece bajo presión, y es exactamente para lo que sirve estudiar fuera del tatami.

Dónde guardarlas

Papel o móvil, da bastante igual. Lo que importa es que estén contigo después de clase y sean abribles antes de clase.

Unas cuantas cosas ayudan sea cual sea el soporte: fecha la lista de problemas cada vez que la reescribes, para ver qué se movió. Guarda las versiones antiguas en vez de sobrescribir; los problemas borrados son el único informe de progreso que da el jiu-jitsu. Y mantenlo todo en una pantalla, porque una nota que exige desplazarse es una nota que dejas de leer.

Cuándo escribir más

Hay dos momentos donde las notas largas rinden.

Seminarios. No vas a recordar seis horas de material y lo sabes. Escribe los conceptos y los detalles que te sorprendieron, no cada paso, y elige dos cosas para usar de verdad.

Clases privadas. El valor es la corrección personalizada, y se apaga rápido. Escribe lo que tu entrenador dijo que estabas haciendo mal, textualmente si puedes, porque esa es la parte que no puedes reconstruir a partir de un vídeo.

Incluso ahí, el objetivo es el mismo: traducirlo, en un día, a tus dos listas. Un seminario que disfrutaste y nunca convertiste en una línea de problema y respuesta es entretenimiento.

preguntas sobre notas de BJJ

¿Debería tomar notas después de cada clase?

Una línea después de cada sesión basta: qué posición te ganó y qué intentaste. Esa sola frase hace más que un resumen completo, porque construye una lista de tus problemas reales en vez de un registro del temario del gimnasio.

¿Cuál es la mejor forma de organizar las notas?

Por posición, no por fecha ni por nombre de técnica. Las rondas ocurren en posiciones, así que unas notas organizadas por posición son recuperables cuando las necesitas. Un registro cronológico de clases casi nunca se vuelve a abrir.

¿Debería apuntar cada técnica que aprendo?

No. La mayoría de las técnicas que se enseñan en clase no son las que necesitas ahora, y escribirlas todas cuesta lo suficiente como para que la gente lo abandone. Apunta las que responden a una posición de tu lista de problemas.

¿Las notas mejoran de verdad tu jiu-jitsu?

Ayudan cuando se usan como entrada para la práctica y no como archivo. Leer tu lista de respuestas antes de clase y ensayar tus posiciones problemáticas entre sesiones es lo que produce la mejora; escribir es solo la preparación.

¿Cada cuánto debería releer mis notas?

La lista de respuestas, brevemente, antes de clase. La lista de problemas, una vez al mes, reescrita desde cero para ver qué posiciones se cayeron. Más frecuencia se convierte en trabajo por el trabajo.

Una lista que sí relees.

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